Los estudiantes, padres y la comunidad de Oakland merecen un distrito escolar que sea financieramente estable, transparente y responsable.
Al salir de más de dos décadas de intervención estatal, debemos seguir tomando decisiones responsables que protejan el control local, manteniendo al mismo tiempo a los estudiantes en el centro de cada debate sobre presupuesto y gobernanza.
Equilibrar el presupuesto no es solo cuestión de números. Se trata de garantizar que los recursos se destinen a fomentar el rendimiento estudiantil, la alfabetización, los resultados en matemáticas, el apoyo a la salud mental, la seguridad escolar y el éxito en el aula.
Las familias, el personal y los contribuyentes merecen recibir información clara sobre las finanzas del distrito y tener la certeza de que los fondos públicos se invierten de manera sensata y sostenible.